LAS VICTORIAS PRIVADAS Y PUBLICAS FLORA

Mira.

Stephen Covey, en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, propone una secuencia que muchos ignoran: antes de ganar afuera, hay que ganar adentro. A eso le llama la victoria privada.

Ser proactivo, tener claridad sobre lo que queremos (empezar con un fin en mente) y priorizar lo importante sobre lo urgente no son frases motivacionales vacías. Son decisiones diarias, silenciosas, que nadie aplaude. Ahí se construye el carácter. Ahí nace el verdadero liderazgo: el que ejercemos sobre nosotros mismos.

La tentación es saltarse este paso. Queremos resultados visibles, reconocimiento, impacto en equipo. Pero Covey es claro: sin dominio personal, cualquier victoria pública es frágil, depende de circunstancias externas y se desmorona a la primera crisis.

Solo después de esa base viene la victoria pública: pensar en ganar-ganar, buscar primero entender y después ser entendido, sinergizar con otros. Estas son las victorias que sí se ven, las que se miden en resultados de equipo, en confianza construida, en proyectos que avanzan porque varias personas remaron juntas.

El liderazgo personal, entonces, no es una técnica de productividad. Es un orden: primero yo, después nosotros. Quien intenta liderar equipos sin haberse liderado a sí mismo tarde o temprano lo nota, y su gente también.

En AVN creemos que el liderazgo que transforma organizaciones empieza en decisiones pequeñas e invisibles. La victoria privada de hoy es la victoria pública de mañana. No hay atajos: el orden importa, y el trabajo interior siempre llega primero.

¿Ya ganaste tu victoria privada de hoy?

Flora y José Luis

Coordinadores AVN

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