De lo urgente a lo importante: aprender a discernir Flora

Mira.

Durante mucho tiempo podemos vivir reaccionando a todo lo que aparece. Una llamada, un mensaje, una preocupación, una petición o cualquier imprevisto parecen exigir una respuesta inmediata.

Así, lo urgente ocupa nuestra atención, consume nuestra energía y termina dirigiendo nuestra vida

El problema es que no todo lo que reclama rapidez tiene verdadera importancia. Cuando no sabemos diferenciarlo, tomamos decisiones precipitadas, abandonamos nuestros objetivos y sufrimos las consecuencias de actuar sin claridad.

Lo urgente hace ruido. Lo importante, muchas veces, habla en voz baja.

Importante es cuidar nuestra salud, escuchar lo que sentimos, atender a las personas que amamos, cumplir nuestros compromisos y avanzar hacia aquello que da sentido a nuestra vida. Sin embargo, solemos aplazarlo porque pensamos que todavía habrá tiempo.

Discernir significa aprender a preguntarnos: ¿esto requiere realmente mi atención ahora?, ¿qué consecuencias tendrá mi decisión?, ¿estoy actuando desde la serenidad o reaccionando desde el miedo, la presión o la costumbre?

No se trata de ignorar las responsabilidades, sino de establecer prioridades conscientes. Cuando todo parece urgente, perdemos la capacidad de elegir. Cuando distinguimos lo esencial, recuperamos la dirección.

Muchas consecuencias que hoy sufrimos comenzaron con una decisión tomada deprisa, sin escuchar nuestras necesidades ni valorar lo que verdaderamente estaba en juego.

Antes de responder, decidir o actuar, haz una pausa. Respira, observa y ordena tus prioridades.

Tómate el tiempo para parar y pensar antes de actuar. Lo importante también necesita un lugar en tu vida.

Un fuerte abrazo

Flora y Jose Luis

Coordinadores AVN

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